
El Vaticano activó un nuevo sistema de energía solar y anunció un ambicioso plan que un día podría convertirlo en exportador de energía alternativa. El enorme techo de la Sala Nervi del Vaticano, donde los papas celebran audiencias generales y se realizan conciertos, ha sido cubierto con 2.400 paneles fotovoltaicos que aportarán energía para la iluminación, la calefacción y el aire acondicionado.